RUBÍ

El color del rubí es de un rojo intensísimo. Para los hindúes era el rey de las piedras preciosas y se pensaba que aumentaba el valor y que renovaba las fuerzas vitales. Su analogía tradicional siempre ha sido con el planeta Marte, por lo que se entendía que esta piedra protegía contra las plagas, eliminaba los pensamientos indecisos y faltos de energía, hacía controlado en la acción al portador, garantizaba la fidelidad matrimonial, guardaba contra el envenenamiento y protegía contra las conspiraciones del enemigo. Según la mitología hindú, el rubí nació de la siguiente manera: una hermosa Maharaní que portaba una piedra transparente fue asesinada por un miembro de la corte enloquecido por los celos. La sangre de la reina cayó sobre la piedra proporcionándole ese vivo color rojo. Debido a este color el rubí ha sido llamado la piedra del coraje y es la gema que corresponde a la más alta casta hindú, la de los brahmanes. Uno de los mitos más antiguos relacionados con el rubí es la idea de que su color podía almacenar el calor. En la antigüedad se sostenía que el rubí producía su propia luz, algunos la portaban con la seguridad de que la piedra les permitiría vivir entre hombres malvados sin nada que temer y sin sufrir mala fortuna por ello. Leyendas cristianas afirman que un enorme rubí se encontraba sobre el templo del Santo Grial y que brillaba en la oscuridad como si de un faro se tratara.  Fisiológicamente sus efectos recaen favorablemente sobre el corazón y el sistema circulatorio, así como la musculatura y la fortaleza física. Se considera que activa también el sistema inmunitario o de autodefensa corporal. La concentración sobre el rubí fortalece los ideales y da energías físicas e ideales para la lucha y la consecución de objetivos personales. Se la considera la más bella de las piedras preciosas creadas por Dios. Se asocia a cualidades tales como, la alegría, el éxito, la riqueza, el valor, la fuerza de ánimo,  la lealtad y a la felicidad.  Los antiguos creían que si portaban esta piedra, les permitiría vivir entre hombres malvados sin nada que temer y sin sufrir mala fortuna por ello. Fisiológicamente sus efectos son favorables sobre el corazón, el sistema circulatorio, la musculatura y la fortaleza física. Se considera que activa también el sistema inmunitario o de autodefensa corporal. La concentración sobre el rubí fortalece los ideales y da energías físicas e ideales para la lucha y la consecución de objetivos personales.

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